La métrica que NO queremos

Hace unos años junto al departamento de informática de la Universitat Politécnica de Catalunya,(UPC)  desarrollamos, entre otras herramientas, dos modelos estadísticos que nosotros considerábamos que aportarían a las empresas una información que podía ser de altísimo valor para optimizar sus inversiones de patrocinio y la competitividad interna de sus empresas.

En el lanzamiento comercial de ambos productos nos dimos cuenta, que, la premisa inicial de la que partíamos era equivocada, nosotros creíamos que en las grandes organizaciones se quería medir todo de todas las áreas de negocio y eso no es realmente, así.

Estas dos herramientas median de forma precisa dos áreas que nosotros considerábamos que su mejora continua podía aportar a las organizaciones una mejora en las inversiones y la productividad.

Una de ellas, media el retorno real de las inversiones realizadas en patrocinios, y la otra media en términos económicos el capital intelectual de las compañías.

Intelectualmente, el obtener medidas fiables de estás dos áreas, a nuestros posibles clientes, les parecía muy interesante, y mostraban interés en conocer la metodología y el output de información. La dificultad venía cuando les proponíamos probarlo en sus organizaciones, la respuesta era siempre la misma, No porque si obtenemos resultados no deseados nos enfrentaremos a problemas que van más allá de una mejora operativa.

Cuando hicimos la valoración del lanzamiento comercial, fracaso absoluto, obtuvimos tres conclusiones básicas.

La primera, las inversiones en patrocinios no tiene siempre una lógica empresarial, tiene en muchas ocasiones, una lógica de pasión o compromiso social del CEO, y los equipos de marketing intentan darle a esta inversión una justificación.

La segunda el medir el capital intelectual de las organizaciones puede entregar disonancias, tanto por exceso como por defecto y en ambos casos tiene repercusiones económicas extraordinarias. En el primer caso, si el valor medido del capital intelectual entrega un importe a superior a las retribuciones pagadas, puede llegar a generar una reclamación de alineamiento por parte de los profesionales, y en el segundo caso si se entrega un valor inferior a las retribuciones pagadas puede generar una reestructuración importante en la empresa.

La tercera conclusión y la que más sorprendió a nosotros es que, en algunas áreas de gestión tener demasiada información incomoda, ya que obliga a las personas a tomar decisiones difíciles que es mejor no abordar.

Es posible que estas herramientas en el momento que las lanzamos eran demasiado sofisticadas, innovadoras y disruptivas, pero…. El NO a la eficiencia es siempre gestionar perdiendo competitividad.

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